Regreso a Alemania: cómo preparar a vuestro hijo
La mudanza está decidida, el colegio viene después. Qué conviene aclarar en el año previo al regreso, dónde encallan típicamente los niños que vienen de fuera y cómo sale bien la entrada.
En resumen
Lo mejor es con alrededor de un año de antelación y en este orden: primero determinar el nivel del lenguaje académico y las lagunas respecto al currículo alemán, después trabajar de forma dirigida los tipos de texto y el lenguaje técnico, y en paralelo resolver la elección de centro y los trámites. El error más frecuente es buscar primero el colegio y descubrir tras la llegada que el niño sigue el ritmo en contenidos, pero no puede mostrar lo que sabe.
¿Por dónde empezamos?
Por un diagnóstico sobrio, no por la búsqueda de colegio. La pregunta decisiva no es «¿qué colegio?», sino «¿dónde está nuestro hijo medido con el currículo alemán de su curso?».
Esa pregunta tiene respuesta, y en dos niveles separados. En contenidos: ¿qué temas se han tratado en el sistema anterior y cuáles no? En lengua: ¿domina los tipos de texto y el lenguaje técnico que se dan por supuestos en el curso de destino?
En la práctica, la respuesta sobre contenidos suele ser tranquilizadora. Las matemáticas tienen una estructura parecida en todo el mundo y los temas se recuperan. La respuesta sobre la lengua sale desfavorable con más frecuencia, y es justo la que decide los primeros boletines.
¿Dónde encallan típicamente los niños que vienen de fuera?
Los puntos de tropiezo son sorprendentemente uniformes, y casi todos lingüísticos o formales, no de contenido.
- Tipos de texto: resumen, caracterización, argumentación y análisis se construyen y se evalúan de otra manera en otros sistemas escolares.
- Instrucciones: «explica», «valora», «analiza» gobiernan toda la respuesta y rara vez resultan familiares.
- Lenguaje técnico de Matemáticas: términos, notaciones y formas de representación difieren aunque el contenido sea el mismo.
- Ritmo y extensión: los exámenes alemanes exigen más texto en menos tiempo que muchos formatos internacionales.
- Autonomía: menos guía y más planificación propia, sobre todo a partir del segundo ciclo.
- Segunda lengua extranjera: la laguna real más frecuente cuando fuera regía otro orden de idiomas.
Lo que normalmente no es problema
La comprensión matemática básica, los contenidos de ciencias y el inglés rara vez causan dificultades; a menudo el niño incluso lleva ventaja.
También el vocabulario cotidiano suele ser normal en familias germanohablantes. Eso, sin embargo, engaña sobre el nivel escolar de lengua, que hay que valorar por separado.
¿Cómo es un calendario realista?
Doce meses son cómodos, seis son viables, tres se quedan cortos. Importa menos la duración que el orden: primero diagnosticar, después trabajar, después tramitar.
- De 12 a 9 meses antes: determinar el nivel, separando lagunas de contenido y nivel de lengua. Fijar a grandes rasgos el curso y el tipo de centro.
- De 9 a 6 meses antes: trabajar de forma dirigida los tipos de texto y el lenguaje técnico. En paralelo, ver centros en el destino y establecer contacto.
- De 6 a 3 meses antes: reunir boletines, certificados y documentación de matrícula. Aclarar qué exige el centro receptor.
- De 3 a 1 mes antes: cerrar las lagunas de contenido que sean realmente relevantes. No pretender recuperarlo todo.
- Primeras 8 semanas tras la llegada: no añadir carga. Llegar, observar y solo después reajustar.
¿Qué trámites hay que resolver?
En Alemania la enseñanza es competencia de cada estado federado. Lo que exige uno no rige necesariamente en el siguiente, y lo que figura en una web puede estar desactualizado. Por eso el camino más fiable es siempre preguntar directamente al centro receptor y a la administración educativa del estado de destino.
Lo que necesitaréis en cualquier caso son los boletines completos de los últimos años, a ser posible con traducción, y una descripción del recorrido educativo: tipo de centro, orden de idiomas, asignaturas cursadas. Cuanto más claros sean esos documentos, más fluida será la adscripción.
Dos puntos merecen aclararse pronto porque fijan el camino posterior: el curso en el que se admite a vuestro hijo y el reconocimiento de las lenguas extranjeras cursadas. Ambos son difíciles de corregir después.
¿Debería repetir curso?
Esta pregunta aparece más de lo que las familias esperan, y no tiene una respuesta general. Depende de la edad, del momento del curso escolar, del sistema anterior y sobre todo del niño.
A favor de una adscripción más baja está que se gana tiempo para la construcción lingüística sin que cada nota cuente, sobre todo antes de los cursos de titulación. En contra está el aspecto social: un año de diferencia de edad pesa mucho en la adolescencia.
Lo que funciona en la práctica: no decidir solo por las lagunas, sino por la pregunta de en qué constelación el niño puede mostrar lo que sabe. Un niño bien preparado en su curso ordinario suele ir mejor que uno sin preparar un curso por debajo.
¿Qué ayuda al niño más allá del colegio?
Más de lo que suele aparecer en los planes de preparación. Un cambio de colegio entre países es para los niños, primero, una ruptura social y solo después una cuestión académica.
Quien encuentra su sitio en la nueva clase llega también antes en lo académico. Los clubes, el deporte y la música resultan a menudo más eficaces que cualquier hora extra de estudio: aportan de pasada justo la lengua cotidiana y la pertenencia que marcan la diferencia en el colegio.
Igual de importante es la expectativa en casa. Si los primeros boletines salen peor de lo habitual, eso no es un retroceso, sino el curso normal. Los niños que lo oyen de sus padres no se rinden.
Para recordar
- Un año de antelación basta; seis meses se quedan justos.
- En contenidos rara vez falta mucho; en lengua, casi siempre algo.
- La adscripción de curso decide para años, no solo para las primeras semanas.
- Los tipos de texto y el lenguaje técnico son la parte que solo resuelve la preparación.
- Lo social aporta más al resultado de lo que los padres suponen al principio.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda un niño en asentarse?
¿Deberíamos cambiar a mitad de curso?
Nuestro hijo iba muy bien en el extranjero. ¿Por qué debería cambiar eso?
¿Basta con clases de refuerzo en el último medio año?
¿Y si el regreso surge de forma muy repentina?
Maike Rulfs-Zoua
Fundadora de Assadé, docente y examinadora telc
Más de 30 años de experiencia como docente y examinadora, con etapas en el Goethe-Institut, el Colegio Alemán de Barcelona y la American International School of Riyadh. Madre de cinco hijos.
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